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2042. El Sueño de Eli

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"Novela de ficción distópica, con un toque surrealista y numerosas píldoras de ecologismo y crítica social"
En el año 2042 el cambio climático es una realidad que condiciona el orden geopolítico mundial. España es una República integrada dentro de la alianza de naciones conocida como el Bloque. El gobierno y las grandes corporaciones avanzan para conseguir el control total sobre el individuo. Las elecciones están a la vuelta de la esquina y se respiran aires de cambio, bajo la inminente amenaza terrorista del Estado de Liberación Mundial. Madrid se ha convertido en una mega ciudad con dos caras, la City, donde viven las élites, concentrando el poder económico y político y, la Zona Sur, un gran cinturón industrial en el que se hacina la clase trabajadora.
En ese mundo distópico y reconocible se mueven Soco, una mujer independiente con un peculiar trabajo y Eli, investigador y docente en una fundación. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben…

La forma del agua, una oda al amor, la fantasía y al cine

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Para nuestro deleite, Guillermo del Toro lo ha vuelto a hacer, es un creador nato y como tal ha creado una maravilla del séptimo arte. La forma del agua te embriaga los sentidos y te toca la fibra desde el minuto cero. Una película de una bellísima factura y que cuida cada detalle, por más nimio que sea, como ocurre con las obras de arte más atemporales. Simple y compleja, bella y monstruosa; un oximoron continuo de principio a fin, que te embebe y te sumerge en la historia y en la piel de cada uno de sus personajes. Algo que, por otra parte, ya consiguió con el Laberinto del Fauno.
Si repasamos la filmografía del director mexicano, observamos que tiene una visión del cine cuando menos peculiar, va alternando películas de acción con otras más intimistas, pero siempre, para mí, con un denominador común: cuenta historias en la que la fantasía se mezcla con la realidad. Y eso lo hace con un talento superlativo, salvo alguna que otra pequeña cagada -véase Pacific Rim-.
La forma del agua, …

Una breve incursión en el género vampírico: Drácula, The Hunger, Once Bitten y The Strain

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Aviso a navegantes, no voy a hablar de la saga Crepúsculo, y solo un poco de Entrevista con el Vampiro.

Me gustan más la películas de vampiros que las novelas, he de reconocerlo. Más allá del maravilloso Drácula de Bram Stoker, un clásico indispensable en cualquier biblioteca que se precie -por supuesto también una joyita la adaptación de Coppola-, no he encontrado muchas más obras literarias que me hayan hecho vibrar con las historias de estos seres oscuros e inmortales, del inframundo, con el alma maldita, aunque entrañables, a veces.

De Crepúsculo ya he avisado que no voy a comentar nada, bueno, casi nada, una saga para adolescentes, con decir que los pseudovampiros brillan con la luz del sol... ya está todo dicho. Y, de Entrevista con el Vampiro, me parece una novela correcta y entretenida, aunque demasiado recargada y algo snob -igual que la adaptación en la gran pantalla de Neil Jordan, para mí adolecen de los mismos pecados-, y de sus secuelas, más de lo mismo.

No obstante, en lo…

Ready player one, una novela para los amantes de la ciencia ficción nostálgicos de los 80`s

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Nada más ver el adelanto de la película de Spielberg me compré el libro. Mi enhorabuena al equipo de marketing, me tenéis muy bien estudiado. Amante como soy del género de la ciencia ficción, más bien un enganchado sin remedio, necesitaba embeberme de todo el universo de Ready player one (Ediciones B) antes de ver la película. Hacía tiempo que no me metía un chute tan efervescente de literatura ligera, para aliviar la mente de los problemas mundanos.
Porque Ready player one es una novela sin más pretensiones que el entretenimiento, puro y duro. Si vas buscando un libro de más calado seguramente os decepcionará. Pero, si quieres evadirte del mundanal ruido durante unas horas, sin más, como era mi caso, te la recomiendo; siempre que cumplas uno o varios de los siguientes requisitos:

a) ser un nostálgico sin remedio de los maravillosos 80´s -como yo-;  b) tener una edad comprendida entre los 13 o 18 años, tener complejo de Peter Pan -¿como yo?- o una mente eternamente joven;  c) ser o haber …

Dos directores de culto: ¿Existiría el cine de Tarantino sin Peckinpah?

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Sí, lo reconozco, no os habéis equivocado, es una paja mental. Pero recurrente desde hace tiempo. Cada vez que veo un trabajo de Tarantino pienso en las películas de Peckinpah, y viceversa. En este caso, por cuestiones obvias, no hay dilema sobre quién fue primero, si el huevo o la gallina.
En 1992 Quentin inició su carrera como cineasta independiente con Reservoir Dogs y en 1994 revolucionó el género, y en general toda la industria del cine -para mí en clara decadencia después de la explosión creativa de los 80´s-, con Pulp Fiction, dándole una segunda juventud a John Travolta y convirtiendo a Uma en una de las musas de acción de siempre. Películas crudas, violentas y cargadas de humor negro; demasiado violentas, eso decía la gente, eso decían los críticos, una nueva forma de entender el cine. Tenían toda la razón, pero... ¿dónde había lo visto antes? ¿de qué me sonaba? ¿primeros planos, caras feas, sexo, antihéroes, escenas rodadas a cámara lenta dentro unas secuencias de acción deli…

Más allá del invierno, el dulce ocaso de Isabel Allende

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Para mí, Isabel Allende, siempre será Eva Luna, superviviente nata, luchadora, amante, aventurera y guerrillera ante todas las adversidades del mundo. Mi adolescencia, de una forma u otra estuvo marcada por sus historias -junto con las de Pepe Carvahlo y las que contaba Alberto Vázquez Figueroa en los confines del mundo, una curiosa mezcla, así he salido-. Eran historias de hielo y fuego, vitales, raciales, salidas de sus entrañas con una fuerza que me sobrecogía a cada página que pasaba. Sus personajes me llegaban al alma y sufría, comía, bebía, amaba y vivía con ellos.

Leí todos los libros de aquella época: La casa de los espíritus, De amor y de sombra, Eva luna, Cuentos de Eva luna, El plan infinito, Paula, Afrodita, Hija de la fortuna, Retrato en sepia y La ciudad de las bestias -por supuesto, en el instituto no decía nada de mis aventuras literarias, ya me miraban como un bicho raro, no quería avivar las brasas-. Recuerdo que los tres últimos comenzaron a cansarme, incluso a aburr…

Jack Nightingale, un detective endiabladamente adictivo

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Durante las vacaciones del verano pasado buscaba un libro que simplemente me enganchase, sin más. Necesitaba leer algo bien escrito y que fuese ameno y divertido para desintoxicarme de mis últimas lecturas trascendentales de Murakami y de Ruiz Zafón. Quería lo opuesto a él, y lo encontré en la estantería del apartamento que nos había dejado mi pater para pasar la segunda quincena del mes de agosto en plena Carihuela --un tormento de ruido y de turistas ebrios a cualquier hora del día--. No era precisamente un remanso de paz, pero tocaba pasar unos días en la playa, en familia. Adaptarse o morir. Tenía que evadirme de todo eso como fuera, y los libros siempre están ahí cuando los necesito.
He de reconocer que no tenía ni pajolera idea de quién era Stephen Leather, autor de varias novelas best seller de espías de origen británico, cuando cogí el primer libro de los cuatro de la serie de Jack Nightingale, Nightfall o El Comienzo de la noche-los leí en versión original y se entienden basta…

Cinco Esquinas, una novela cien por cien Mario Vargas Llosa

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De joven soñaba con ser uno de los personajes de las novelas de Mario Vargas Llosa o Isabel Allende: Lituma de los Andes o Humerto Naranjo, el amante bandido de Eva Luna.Me tiraba el sur como un polo magnético, con sus amores malditos y sus historias imposibles. Con ellos aprendí que había otros idiomas dentro del castellano, tan ricos como nuestro español y a la vez tan diferentes. Su prosa corrida, en el caso de Mario más abigarrada e imprevisible, y la cercanía de sus historias, tan lejos y tan cerca de mí, hacían que pasase noches blancas leyendo como un búho —siempre fui un bicho raro, nocturno—. Los personajes, cálidos y llenos de matices, me conmovían hasta el tuétano y me hacían reír de felicidad con sus logros o llorar con sus tragedias. También comencé a comprender parte de la historia de latino américa, y el sufrimiento y la capacidad de superación de sus gentes; en cierto modo, sus novelas contaban historias cotidianas marcadas por las circunstancias del entorno, pero tamb…