Dos directores de culto: ¿Existiría el cine de Tarantino sin Peckinpah?


Sí, lo reconozco, no os habéis equivocado, es una paja mental. Pero recurrente desde hace tiempo. Cada vez que veo un trabajo de Tarantino pienso en las películas de Peckinpah, y viceversa. En este caso, por cuestiones obvias, no hay dilema sobre quién fue primero, si el huevo o la gallina.

En 1992 Quentin inició su carrera como cineasta independiente con Reservoir Dogs y en 1994 revolucionó el género, y en general toda la industria del cine -para mí en clara decadencia después de la explosión creativa de los 80´s-, con Pulp Fiction, dándole una segunda juventud a John Travolta y convirtiendo a Uma en una de las musas de acción de siempre. Películas crudas, violentas y cargadas de humor negro; demasiado violentas, eso decía la gente, eso decían los críticos, una nueva forma de entender el cine. Tenían toda la razón, pero... ¿dónde había lo visto antes? ¿de qué me sonaba? ¿primeros planos, caras feas, sexo, antihéroes, escenas rodadas a cámara lenta dentro unas secuencias de acción delirantes? Tardé en darme cuenta, pero todo ello me recordaba a Sam Peckinpah (California, 1925) y su Grupo Salvage, Perros de Paja, La Huida -entre mis películas favoritas de siempre-, Pat Garrett y Billy The Kid -entre mis películas favoritas de siempre, con una banda sonora espectacular y Bob Dylan, sí Dylan, en el reparto-, La balada de Cable Hogue, La Cruz de Hierro o Convoy. A partir de entonces siempre me hice esa pregunta de modo recurrente ¿Existiría Tarantino sin Peckinpah?

Sin lugar a dudas; el genio de Tarantino (Tennessee, 1963) es personal e intransferible, traspasa fronteras y épocas. Se convertirá en un clásico, seguro, si es que no lo es ya. Sus películas emanan directamente de su esencia, con una originalidad fuera de catalogación, universal. 

Generaciones
Las comparaciones son odiosas, lo sé. Son directores que pertenecen a generaciones muy diferentes y se palpa en sus trabajos, cada uno ha mamado de mundos divergentes. No obstante, Sam Peckinpah lo hizo primero. Y estoy seguro de que en su época sus películas fueron tan revolucionarias y políticamente incorrectas como las de Quentin Tarantino. A ambos se les ha criticado por hacer una apología de la violencia y banalizarla, yo estoy en el grupo de los que opinan que la utilizan como una herramienta de renovación del canon narrativo. Se nota que quiero romper una lanza a favor de este excepcional realizador, y de Tarantino también.

Talento 
Sam no posee el talento innato de Quentin, los guiones, los diálogos y las historias cruzadas de Tarantino, no los veremos en los trabajos de Peckinpah. Las películas de Peckinpah destilan ese aire crepuscular, iconoclasta y violento, que fluye de la propia naturaleza del director, tan singular como salvaje. La fuerza de sus películas reside en unos personajes sin edulcorar, unas historias crudas y unos primeros planos que se van alternando una cuidada fotografía y unas escenas de acción efervescentes. 

Actores 
Ambos han trabajado con iconos de su tiempo; quizás más Peckinpah, que contó con el gran Steve Macqueen y Kris Kristofferson en varias de sus películas. Peckinaph le dio una segunda oportunidad a William Holden, y Tarantino resucitó literalmente a John Travolta. Y así como Quentin tiene a Uma, Sam tenía a Ally -gracias a él descubrí a una de las actrices más bellas de todos lo tiempos, Alice MacGraw, un ángel caído del cielo-. Con estos directores siempre me queda la duda de si los grandes actores que aparecen en sus películas las hacen mejores o es al contrario.

¿Y tú con cual te quedas? Yo, con los dos.

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