El club de la lucha, una rareza en la que la película supera a la novela



El Club de la Lucha, es una de esas rarezas literarias en las que la película supera con creces a la novela en la que está basada. La película de David Fincher es una obra maestra del género, una delicatessen suburbana, uno de los filmes más inquietante, perturbador y adictivo que he tenido el placer de degustar; te engancha de principio a fin y te cala en el subconsciente de una manera lasciva. Desde mi punto de vista, uno de los mejores papeles de largo de Brad Pitt, alias Tyler Durden -con permiso de sus actuaciones en Doce monos y en Malditos Bastardos-. Y con un Edward Norton espectacular y una inolvidable Helena Bonham Carter en el papel de Marla Singer. También, por supuesto, hay que mencionar la banda sonora y sobre todo el Where is my mind de los Pixies en los minutos finales.

La trama, básicamente, gira en torno a un protagonista que lucha contra su creciente molestia hacia el consumismo y los cambios del estado de la masculinidad en la cultura estadounidense. En un intento por superarla, crea un club de boxeo clandestino como nueva forma de terapia, y la cosa se desmadra de forma exponencial.

La película toma como base la primera novela de Chuck Palahniuk, también homónima. Siempre tuve curiosidad por conocer la mente que había detrás del Club de La Lucha, y esta última Navidad decidí auto regalármela, junto con otro de sus libros que captó mi atención, Snuff. No obstante, y a mi pesar, he decir que la novela me decepcionó. Quizás si no hubiera vista la película antes, me hubiera resultado más original y me hubiera dejado mejor sabor de boca, seguramente.

Primero leí Snuff, y después El Club de la Lucha. Ambas novelas me parecieron que partían de unas ideas muy originales, con un principio y final atractivos, pero con un desarrollo mediocre. En general, no me aportaron mucho, ambas pueden resultar entretenidas entre un determinado público y son sumamente provocativas. Me recordaron a las obras de Charles Bukowski. Pero me resultaron planas, sin profundidad ni calado literario. Quiero darle otra oportunidad a este autor, quizás con Condenada, pero, por ahora, la historias de Chuck Palahniuk me parecen buenos guiones para llevarlos al cine, que no es poco.

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